Ernesto Mallo, 'La conspiración de los mediocres'

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título La conspiración de los mediocres

autor Ernesto Mallo

editorial Siruela

168 págs. 14,90 €.

 

El súbdito alemán Rolf Böll ha fallecido de un disparo en la sien. Sabemos que no ha sido autoinfligido, pero eso es algo que el comisario Lascano, “Perro” para los enemigos, debe aún descubrir. El diario del difunto le lleva a entrar en contacto con Marisa, una atractiva traductora, pero sus intereses románticos van a chocar con la sangrienta realidad de una Argentina devorada por el terrorismo, tanto izquierdista como de Estado, con la Triple A de López Rega sentando las bases de lo que el Proceso llevará a sus más terribles cotas.

 

ERNESTO MALLO (La Plata, 1948) es guionista, autor de una decena larga de obras teatrales, periodista, novelista (Crimen en el Barrio del Once, Los hombres te han hecho mal) y organizador del festival Buenos Aires Negra.

 

La serie del comisario Lascano, cuatro entregas hasta la fecha (siendo esta última, en términos de cronología interna, una precuela de las anteriores), representa a la vez una anomalía y una confirmación en lo que al noir argentino se refiere. Anomalía porque su héroe pertenece a unos cuerpos de seguridad que allí aún tardarán en recuperar su imagen pública, manchada (de rojo oxidado) por su participación activa en la política de torturas y asesinatos de los procelosos años 1970 y 80, por no mentar casos posteriores más puntuales pero que exhibieron idéntica contribución a lo criminal. Y confirmación porque Lascano viene a ser la aguja que pugna por agujerear el pajar, una suerte de Harry Callahan porteño que se esfuerza por cumplir con su labor frente a un sistema donde la burocracia que lamentaba el personaje de Clint Eastwood se ha transformado en obscenidad y terror. Hay, pues, algo de tragedia griega en su empeño, y la melancólica ironía con que el protagonista lo asume, el modo en que el destino insiste en castigar su ética y su compromiso, son dos de los aspectos que otorgan músculo a una saga que no deja de darnos alegrías en forma de directos a la mandíbula.

La tercera gran cualidad apunta a la capacidad de Ernesto Mallo para alternar el apunte lírico con el registro seco y directo que reclama el género. Y ese estilo se torna capital en esta ocasión, en cuanto presta unidad a una obra que vuelve a jugar con el punto de vista múltiple, pero que da más bandazos argumentales de lo habitual. Comienza La conspiración de los mediocres resiguiendo la Odessa de Frederick Forsyth, durante un par de páginas flirtea con el misterio de nazis y objetos míticos, da paso a una historia de amor y acaba desembocando en un retrato (siempre denuncia) del fascismo imperante en los estamentos policiales por el que se pasean personajes reales como Rodolfo Almirón, asesino uniformado que, ojito, fue guardaespaldas de “nuestro” Fraga Iribarne, defendido tiempo después por el entonces abogado Alberto Ruiz Gallardón. Y quizá la resolución del caso que aquí ejerce de MacGuffin resulte un tanto deslavazada, pero el conjunto exhibe voz y fuerza más que suficientes para volver a ganarse un consternado aplauso. MILO J. KRMPOTIC’