“Los telepredicadores han convertido a Jesús en una figura pop como Superman”

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texto MILO J. KRMPOTIC'  foto ARCHIVO

Tras pasar revista a la historia de la música electrónica, Manu González, experto en Noveno Arte de esta casa, analiza las relaciones entre religión, mitología y cómic en ‘Dioses, héroes y superhéroes’ (Ma Non Troppo).

Entiendo que Alan Moore tuvo mucho que ver con el hecho de que emprendieras este proyecto…

Aunque soy un gran fan de Alan Moore, el autor que más me ha influenciado para emprender esta aventura comiquera-mitológica ha sido Grant Morrison. Este conocido guionista escocés escribió un libro titulado Supergods en el que encontraba muchos paralelismos entre superhéroes y mitologías antiguas. Otro autor importante, y en el que me he basado principalmente para tender puentes entre mitos antiguos y superhéroes es el conocido mitólogo Joseph Campbell, autor de El héroe de las mil caras o Las máscaras de Dios, libros en los que nos explicaba patrones básicos que unían muchas religiones e historias mitológicas. El propio Campbell apuntó que los superhéroes o sagas como La Guerra de las Galaxias habían heredado esa tradición del monomito, de ese patrón básico que, según el psicólogo Carl Jung, residía en el inconsciente colectivo; una idea muy parecida a la que Alan Moore apela cuando pontifica sobre que todas las ideas e historias residen en un lugar llamado idea-espacio.

Es interesante la diferenciación que haces entre dioses, héroes, mitos y villanos porque me llevó a darme cuenta de que, si comparamos a Superman, Wonder Woman, Thor o Namor con Spider-Man, Daredevil o Batman, la tendencia es que el dios se disfrace o directamente no haga nada para ser humano, mientras que los héroes se ponen una máscara para abandonar su humanidad y acercarse al dios.

Quentin Tarantino, en su película Kill Bill Vol 2, ponía en boca del personaje interpretado por David Carradine un soliloquio muy interesante sobre Superman. Según Tarantino, Superman era un ser superpoderoso que se disfrazaba de persona, no era una persona que se disfrazaba de héroe. Aunque Superman o Wonder Woman no lleven mascara, utilizan gafas para disfrazarse de personas normales, de personas débiles. Personajes como Batman, Spider-Man, Daredevil, o muchos héroes callejeros, luchan contra la mafia y otros malhechores que podrían atacar a su familia o seres queridos para vengarse si supieran la verdadera identidad del héroe. Es un recurso para protegerse, más que nada.

Por motivos cronológicos y trascendentales obvios, es el mito y la religión quienes han influido en la cultura popular y los cómics. Pero, mientras te documentabas para explicarlo, ¿encontraste algún caso de la opción inversa, un Cristo vestido de Superman o algo parecido?

Los telepredicadores americanos y norteamericanos abusan del concepto de Jesucristo como un ser superpoderoso que solo obra milagros sorprendentes. Como todo es un show, pintan al hijo de Dios como un nuevo superhéroe que lo puede todo. La verdad es que han convertido al pobre Jesús en una figura tan pop como Superman, Elvis o el ratón Mickey.

La cristianización del héroe, por cierto, fue uno de los motivos que destrozaron el Superman de Zack Snyder. Ya sé que los dioses son una cosa muy seria, pero ¿se puede hacer lo mismo —en cine, en cómic, donde sea— con un poquito de sentido del humor?

Existen varias obras en el mundo del cómic norteamericano que se ríen de la religión o del concepto de Dios. Desde el conocido Predicador de Garth Ennis y Steve Dillon a series como The Authority de Warren Ellis y Bryan Hitch. En Predicador, sus autores se reían del mismísimo Dios cristiano dibujándolo como un niño malcriado, pero tampoco dejaban títere con cabeza cuando hablaban de las organizaciones cristianas. En la obra superheroica de Ellis y Hitch, el supergrupo comandado por Jenny Sparks se enfrentaba a Dios en los últimos números de su etapa. La Tierra había sido creada por un extraterrestre ultrapoderoso y gigante, que venía a reclamarla. The Autorithy les paraba los pies. Una idea que ya habían desarrollado los clásicos Stan Lee y Jack Kirby cuando crearon a Galactus, el devorador de mundos, un ser tan poderoso para el que ni siquiera existíamos, como simples hormigas pisoteadas por un niño caprichoso.

Finalmente, si tuvieras que rendir culto a un superhéroe, ¿cuál sería y por qué?

Batman, por supuesto. Es un hombre que ha conseguido convertirse en el investigador, luchador y atleta perfecto por una causa que él considera justa. También es cierto que Bruce Wayne tiene más dinero que Amancio Ortega y Bill Gates juntos, y que puede comprarse esos “maravillosos juguetes” que comentaba el Joker-Jack Nicholson en la película de Tim Burton. Siempre me han gustado las historias victorianas de detectives, con Sherlock Holmes a la cabeza, y Batman recoge toda esa aura detectivesca junto a cierta melancolía romántica y mucho componente gótico, lo que lo convierte en un personaje único.