“La mujer en las Fuerzas Armadas es un tema que hay que abordar con urgencia"

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Julio Rodríguez, ex Jefe del estado Mayor de la defensa y ahora secretario general de Podemos en Madrid, publica “Mi patria es la gente”

 

 

Texto y foto: FRANCISCO LUIS DEL PINO OLMEDO

Si Julio Rodríguez escandalizó a las mentes más retrogradas del país, y asombró a muchos otros con su “alistamiento” en Podemos después de haber sido el militar de mayor graduación en España, la publicación de “Mi patria es la gente” (Ediciones Península), tiene garantizado el aplauso de quienes quieren conocer su verdad, y la demonización a perpetuidad de los otros. Un testimonio imprescindible para todos los ciudadanos de este país. Toda una vida vistiendo de azul parece haberle inclinado por ese color, aunque, como bien es sabido, Julio Rodríguez, es rojo de corazón y pensamiento. Le comento precisamente lo del color al verle con tejanos y una chaqueta a juego, y, sonriendo, me contesta que es casualidad, que le va el atuendo cómodo.   Me pide que le apee el tratamiento y le llame simplemente Julio, y le recuerdo algo que él sabe mucho mejor que yo: se pierde el mando, nunca el rango. Para mí será general siempre. Y ojalá hubiera muchos más de ese talante en las FFAA de España. Sobre un tema tan candente como es el del acoso a las mujeres en el ejército enseguida menciona el caso de la capitán Zaida Cantero (hoy comandante y fuera del ejército), diciendo que, aunque había bastantes más casos, ese era el más relevante por ser mediático. Que "hay mucha gente anónima que no se atreve a denunciar". Y repite lo que Zaida Cantero dice en su libro: que tuvo la suerte de que tenía dinero y pudo contratar a un calígrafo civil para que pudiera demostrar que, si el calígrafo oficial decía que era una falsificación, quedara claro que no. "Hemos visto ejemplos mediáticos, que lo que hacen es delatar lo que hay detrás". Y puntualiza que para hacerlo "se requiere tener la voluntad de hacerlo, primero, y que hay gente que se ha quedado por el camino por no poder denunciar". Tenerle a tiro de palabra después de leer Mi patria es la gente me hacer sentir como un escriba junto a un guerrero samurái, tal es la valentía y honradez con que está escrito. Lo que cuenta, es un ejercicio de sinceridad desnuda de alguien que construyó su pensamiento de izquierdas, primero con los libros prohibidos que fue comprando, y siempre con la observación de lo que sucedía en España. Pero lo que sorprende de este piloto de combate, que ha pasado por los diferentes empleos, escuadrones y bases del Ejército del Aire, es que no ocultó a nadie su pensamiento político; algo que le costó caro en ocasiones. Por eso sus compañeros le llamaban “Julito el Rojo” medio en broma medio en serio. A mi entender es un samuray rojo que eligió un camino que le llevó a lo más alto de la cúpula militar por méritos propios, sin traicionar jamás sus ideales, ni a sí mismo. Queda claro en su afirmación: “Soy ciudadano antes que militar, y como tal he percibido siempre la política como un atributo intrínsecamente unido a dicha condición, una consecuencia directa e inmediata de mi carta de ciudadanía”. Precisamente eso es lo que no le ha perdonado la reacción más virulenta y desmadrada de este país.

¿Qué hace un general ex Jefe del Estado Mayor para la Defensa (JEMAD), militando en un partido como PODEMOS, cuya juventud en la dirección contrasta con la suya tanto?

Yo me siento acogido por ellos, y también halagado que piensen puedo aportar políticamente mi experiencia, más allá de lo pudiera hacer a nivel de base. En ese sentido me siento recogido y rejuvenecido por este movimiento que, la verdad, son gente apasionante con un gran nivel cultural. Gente que está sacrificando una época de su vida muy importante; porque algunos estamos a final del ciclo vital, otros empezando, pero estas personas se hayan en una etapa en la que los años que están dedicando a hacer política –con lo que supone a nivel mediático- son muy importantes en el ciclo vital. Y eso me parece igualmente un acto de generosidad.

Desde el exterior se contempla a Podemos como una generación muy joven que comete los típicos errores de quienes empiezan esa cabalgadura tan dura del hacer política en las instituciones. En la calle es una cosa, pero en las instituciones es otra muy distinta.

Es que también lo que se ha producido con Podemos es un crecimiento muy rápido en prácticamente cuatro años, y dos de ellos en continuo programa electoral. Eso ha hecho que la organización no creciera con la misma rapidez; ha tenido que madurar, y eso tiene los defectos del crecimiento rápido. Pero se ha evolucionado. Hacía falta pasar la prueba - porque quizá era una de las transparencias que la gente pensaba que no seríamos capaces de lograr- de gestionar grandes instituciones. Yo creo que esta experiencia, esta duda que alguien podía tener, ha demostrado que ha sido capaz de hacer las cosas bien en época de crisis. Reducir el déficit en el Ayuntamiento de Madrid; no estar asociados con la corrupción, estar en Ayuntamientos importantes como los de Barcelona, Madrid, Zaragoza, creo que da credibilidad, porque esta se gana con hechos que ya se pueden constatar.

Dice en su libro que las Derechas nunca entran en crisis, ni tienen prisas. ¿A qué se debe en su opinión?

La derecha ya se sabe, cuando ve que hay algo de su parte que se gasta, enseguida encuentra sus sustitutos. Ha jugado siempre con sus equilibrios, financieros, económicos, de poder, y los va cambiando; pero lo que sí es preocupante es que, la suma de las derechas sigue superando a la de las izquierdas. La izquierda muchas veces ha pensado que por tener razón va a imperar, y no es suficiente; sucede que se ha demostrado la necesidad de emplear tácticas adecuadas para lograrlo.

Pasemos al tema catalán contemplado también en su libro. ¿Qué opinión le merece Quim Torra, el novísimo President de la Generalitat de Catalunya?

La verdad es que yo personalmente no le conocía, únicamente por la memoria que hemos recibido. Quizá, como se ha dicho, no es el President más idóneo, ni de mayor consenso para gobernar a todos los catalanes; pero lo que sí es positivo, sobre todo, es que haya un gobierno y que se haya acabado con el 155. Hay que recuperar el diálogo –que yo creo ha quedado muy atrás-, que me parece va a costar esfuerzos notables. No ayuda nada posiciones como la de Ciudadanos y sus políticas de demonización. En Podemos claramente nos hemos considerado, por así decirlo, los más catalanistas del mundo de la izquierda. Y lo hemos pagado caro. Creo que a largo plazo conseguiremos la victoria, pero no hay que desprestigiar tampoco la táctica que nos ha aislado, y situado en la ambigüedad, cuando yo creo que hemos tenido la política más coherente. Pero, se ve que en el corto plazo no funciona.

Denuncia usted lo equivocado que es sacrificar lo importante por lo urgente, algo que parece apuntar entre otros al PSOE, un partido con el que usted mantuvo muchos años buenas relaciones, pero que en cambio no desmintieron la acusación del PP y Ciudadanos, cuando dijeron que se había “vendido” a Podemos después de haber intentado reiteradamente “fichar” por los socialistas. En Mi patria es la gente, deja constancia de su enfado.

Parece que cuando se está haciendo una cosa al mismo tiempo estás pendiente de la siguiente elección, porque siempre hay una elección autonómica, europea, etc, y eso un partido que quiere ser líder, tiene que mantener una línea constante que la gente identifique, para que vea la coherencia. Si no parece que estás jugando siempre en el regate corto, y no estás pensando en la posteridad. En cuanto a la segunda cuestión, esa es la crítica personal que hago en el libro, que pongo en evidencia. Sin duda, ahí me puede más el corazón que la cabeza y escribo lo que siento en ese momento. Pero entiendo que pensaron al guardar silencio, en el rédito político que en aquellos momentos -estábamos en campaña electoral, eran las elecciones del 20-D- calculaban podía suponerles.

Al leer en su libro las calumnias e insultos que le han dedicado por haber sido el militar de mayor rango en España y entrar en Podemos recuerdo el caso del general alemán Gert Bastian, que fue diputado de los Verdes y compañero sentimental de Petra Kelly, una de las principales fundadoras en 1979 del Partido. En Alemania no suscitó tanto escándalo. Porqué aquí sí.

Sí, hubo gente pionera. Bastian era contrario al despliegue de misiles nucleares en Europa y se unió al movimiento pacifista; en Alemania se vivió con cierta naturalidad que un militar de alta graduación dejara el Ejército y militara en un partido de izquierdas. Aquí todavía costará un poco ver con normalidad casos como el mío; pero hay mucha gente anónima también de izquierdas en las FFAA, que, además están cambiando mucho. Son distintas de las que salían del Régimen, aunque queda mucho por hacer. Hay mucha legislación que se ha adaptado, por así decirlo, al tema democrático, pero que no se ha implementado, o no han cambiado las mentalidades de quienes deben hacerlo. Están pendientes las cuestiones de los derechos civiles, las asociaciones militares, el tema de la mujer en las FFAA, que hay que abordar con urgencia y profundidad.

Entre su bien nutrida biblioteca me atrevo a dar por hecho que tiene el magnífico “Psicología de la incompetencia militar” de Norman Dixon, que es desde hace muchos años lectura indispensable para los cadetes británicos. ¿Cree que estamos todavía lejos de algo similar en las academias militares españolas?

Es un libro formidable. Nixon hace un análisis que es irónico, pero crítico y real como la vida misma. Se nota que los británicos nos llevan ciento ochenta años de veteranía respecto a la democracia; elaboran documentos, y análisis críticos de una validez extraordinaria. Sus enseñanzas basadas en los errores de pasadas guerras y conflictos armados, son muy importantes para que su estudio evite el repetirlos. Y claro, eso nos falta todavía. Tenemos que crecer. Y en todos los órdenes, porque quien diga que una transición ya ha terminado, se está equivocando porque ya está atrasado. Hay que estar siempre evolucionando.

¿En qué medida su larga y brillante trayectoria profesional en las FFAA le ayudan en su trabajo como Secretario General de Podemos en Madrid?

Bueno, sin pretender extrapolar todas las virtudes en una dirección, sí he de manifestar que el hecho de haber sido piloto, y volar solo, obliga a tomar decisiones acertadas, porque el fallo en el caso del avión supone la pérdida del aparato, y posiblemente la vida. Esa disciplina me ha formado una personalidad que obliga a tomar decisiones con cabeza más que con corazón. Los reflejos hay que condicionarlos. O sea, cuando llega un obstáculo debo vencerlo, de lo contrario me estrellaría. Por tanto, lo que no puedo hacer tampoco en política es esperar que pase el tiempo y solucione el problema. Yo creo que esa parte de mi personalidad me ha ayudado, y me parece que vale, no solo en política, sino para todo.

Si un día llegara Podemos al gobierno de España es probable que para algunos sectores sería “un gobierno rojo” en el peor sentido de la palabra. ¿Cree que las FFAA están suficientemente maduras para aceptarlo con naturalidad democrática?

¡¡Fíjese que el mismo sentido de la pregunta indica que todavía hay muchos entresijos en el tema!! ¿Está la sociedad preparada para aceptar a Podemos? Pero cuando ya se pregunta sobre una parte específica de la sociedad es que queda mucho por hacer. O sea, nadie pregunta si estarán los funcionarios de Correos, o los servicios de Bomberos, dispuestos a aceptar a Podemos. Pero sí que preguntan, y tiene lógica, esa cuestión. Yo creo que sí lo están. No por el hecho de ser un cuerpo disciplinado que probablemente va aceptarlo, sino porque también hay consciencia que hace falta ese cambio de mentalidad, como ocurrió cuando llegó el PSOE al gobierno. En ese terreno tenemos que estar todos. Este libro es para que todos en esta sociedad vayan avanzando a la misma velocidad, que nadie se quede atrás como paladín de unas situaciones o de unos valores. Tenemos que avanzar todos, y donde veamos que haya lagunas y opacidad exigir que se abran esas puertas. Hay que seguir trabajando para conseguirlo, y eso es hacer política.