Edu Galán y Darío Adanti Emperadores de Mongolia

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Entrevista con Edu Galán y Dario Adanti, el humor detrás de Mongolia

 

 

 

 

Texto: BEGOÑA PIÑA

Fotografía: ASÍS G. AYERBE

 

Darío Fo, parafraseando a Orson Welles, recordaba a menudo en sus entrevistas que “para tener material siempre nuevo solo hay que confiar en las noticias”. Eduardo Galán y Darío Adanti, rastreadores avezados de la actualidad, se tiraron de espaldas y con los ojos vendados al vacío, abandonándose a los brazos de la delirante, irritante, dislocada realidad política. Una corriente demente, de corrupción, mentiras y abusos les recogió. Fue el 23 de marzo de 2012, día de San Toribio de Mongrovejo, patrono del Escultismo. España, en crisis, estaba a las puertas de una huelga general y Juan Carlos I, a punto de cargarse a un imponente elefante en Botsuana. Mientras la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ensalzaba los sagrados valores de la Semana Santa, un grupo de ‘la resistencia’ –Galán, Adanti, Fernando Rapa, Pere Rusiñol, Eduardo Bravo y Gonzalo Boye- creó la revista satírica Mongolia.

Meses después, cuando Felipe Juan Froilán de Marichalar y Borbón se recuperaba del disparo que él mismo se había descargado contra su propio pie, la pareja confirmó su voto de confianza y volvió a arrojarse a la marea de la actualidad, por entonces, mucho más demenciada, invadida de reaccionarios superdotados de la estafa. Se estrenaron sobre un escenario con Mongolia, el Musical. La España enajenada no les ha fallado y desde entonces han presentado Mongolia, el Musical 2.0., protagonizan Informe Mongolia en una cadena de televisión y una serie semanal en la plataforma Flooxer. Ahora vuelven con “nuevo chou”, Mongolia sobre hielo, donde prometen “¡piruetas de izquierda a derecha! ¡saltos triples endecasílabos! ¡animales patinadores! y ¡bailes exóticos!” Debutan en el Festival Singlot de El Terrat que el año pasado reconoció su talento con un premio.

Darío Adanti y Eduardo Galán, mientras Librújula habla con ellos para esta entrevista, beben cervezas (Adanti dibuja y dibuja) y esperan que llegue la gran bobina de plástico con burbujas que les envolverá y protegerá de las próximas embestidas de esta España perturbada. Por favor, cuídenlos, son MATERIAL VALIOSO MUY FRÁGIL.

Darío Adanti: El nuevo show es más teatral. Hacemos de cuatro personajes, dos dueños progres de izquierdas del circo y dos obreros de derechas. Criticamos a los dueños que contratan falsos autónomos.

Eduardo Galán: Criticamos a esos que dicen que luchan por los derechos de los trabajadores, pero luego se portan como unos hijos de puta con ellos, con sus congéneres y con todo. Son personajes que despreciamos.

Darío Adanti: Igual que a los obreros de derechas. No solo Las Kelly son el pueblo, también lo son los fachas. Lo interesante es ver esas contradicciones.

Eduardo Galán: Ahora se plantea la realidad como blanco o negro. El pueblo es así o es asá. Hay empresarios como las hostias, de diferentes tipos, y contradictorios entre sí. Y en la clase obrera también hay gente de derechas.

Darío Adanti: …Y empresarios de izquierdas, y empresarios de izquierdas hipócritas que contratan falsos autónomos…

Eduardo Galán: Y toda esa diversidad desaparece en las Redes Sociales.

Darío Adanti: Y nadie admite en público que es de izquierdas y tiene amigos de derechas, todo se evalúa como una dicotomía.

Eduardo Galán: Todo es falso, horrible.

Hasta Mongolia, el Musical ustedes no actuaban delante del público, ¿qué les animó a llevar su sátira política a los escenarios?

Darío Adanti: Estábamos aburridos de hacer las presentaciones de Mongolia sentados a una mesa. Entonces pensamos en hacer lo que hacíamos en nuestras reuniones, improvisar, hacer chistes con los titulares de actualidad proyectados en una pantalla. Y ahí fue cuando Alejo Stivel y Juan Diego Botto nos animaron a hacer el show. Botto nos dijo que lo hiciéramos en Teatro del Barrio.

Eduardo Galán: Somos muy caraduras y, además, sabíamos que Mongolia tendrían que ser diferentes patas para poder financiarse, así que tiramos. Primero porque era una forma de tener otro ingreso, ya que la revista tiene poca publicidad, pero también nos apetecía coger un poco de escena, hacer oficio.

¿Y lo de hacer la revista en papel fue una especie de acto de resistencia a la era digital?

Darío Adanti: No. Nosotros no somos nativos digitales y no tenemos ni idea de cómo sacar pasta a lo digital. No sabíamos cómo sacarle la plata.

Eduardo Galán: La gente se acostumbra a que lo digital es gratis. No lo compran. Por eso Mongolia es en papel.

Darío Adanti: Además, lo digital necesita contenidos todo el rato. Y entonces no hay tiempo para la reflexión. Las Redes Sociales te exigen las 24 horas y nosotros no sabemos cuál es la vuelta económica de eso.

Eduardo Galán: Es un pozo sin fondo y nadie te valora. Nosotros queremos que nos paguen por decir lo que sea. Si es bueno, hay que pagar.

3.000 suscriptores de la revista, 25.000 espectadores del Musical… ¿Quiénes son sus lectores y su público?

Eduardo Galán: Yo escribo para la gente que me cae bien… y hay poca gente dentro de esa gente. Y hay una simbiosis dentro de la gente que nos cae bien. Hay muchos que no están de acuerdo con nosotros, pero nos leen. Estamos hasta los huevos de los panfletos.

Darío Adanti: Nosotros hacemos una revista con contradicciones y nos da para poder vivir. ¡Eso es la hostia! Y no seguimos esa tendencia de la sátira enfocada desde la militancia y para la militancia.

Eduardo Galán: A mí me interesa más ser una especie de Pepito Grillo para la democracia.

Darío Adanti: Ahora, hacemos sátira política el Jueves y nosotros.

Seguro que molestan, incluso a sus lectores.

Darío Adanti: Sí, hablamos de nacionalismo catalán y nacionalismo español, por ejemplo. No lo haríamos si nos diera miedo que nos llamaran fachas…

Eduardo Galán: Y algunos se dieron de baja de la revista con el número que sacamos de Fidel Castro.

Empezamos a hablar de la sátira, del género, del humor que hay en todo esto, de ellos y de su implicación ética… Y aquí, Darío Adanti abre la caja de su vasto conocimiento de la cultura clásica y en un pis pas deja en evidencia mis lagunas sobre ciertos aspectos de los griegos. Aristóteles, la física y la metafísica, la ética y la poética, la comedia dentro de la poética… salen a relucir y me queda bastante claro lo poco pertinente que es referirse a la ética cuando se está tratando de la sátira política.

Darío Adanti: Falta de ética es que yo haga bullying a alguien, que me burle de otro…

Hablemos, entonces, de sus límites.

Eduardo Galán: Nuestros límites son, primero, el Código Penal. Yo no puedo llamar por su nombre, aunque todo el mundo sepa quién es, a un periodista de ultraderecha farlopero impresentable…

Darío Adanri: La línea editorial es otro límite.

Eduardo Galán: A mí me puede hacer gracia un chiste sobre gangosos, pero no sé si lo metería en Mongolia.

Darío Adanti: Apetece más reírse de lo imbécil que es Albert Rivera o Girauta.

Eduardo Galán: Vivimos obsesionados con este tema, la responsabilidad detrás del humor. Si se molestan con la palabra ‘subnormal’, es que no quieren entender. Y yo entiendo que se sabe entender la diferencia.

Darío Adanti: Nosotros somos de izquierdas e intentamos disparar hacia arriba, contra el poder que creemos que es un mal.

Eduardo Galán: Pero hemos perdido la capacidad de contextualizar. Vivimos una época de literalidad.

Darío Adanti: Si hago humor con los refugiados sirios… ¡imbéciles! ¿qué se creen, que me rio de los refugiados sirios? Nosotros hacemos un análisis crítico de la realidad.

Eduardo Galán: Hablamos de la monarquía, de los tabúes, nos reímos con la familia real e intentamos faltarle al respeto a Urdangarín.

Darío Adanti: Y el chiste está más acá del discurso. Como los Simpson, tenemos un discurso por debajo del chiste.

¿Eligieron la sátira porque los tiempos son propicios para el género?

Eduardo Galán: La sátira, el componente satírico aparece cuando nos vemos incapaces de cambiar la realidad. Es una especie de tensión previa por el hecho de ver cómo nos afecta la corrupción, la monarquía y que no podemos hacer nada.

Hombre, algo pensarán que pueden hacer, si no… tanto trabajo, tanto esfuerzo…

Darío Adanti: Yo soy escéptico. Sí se pueden cambiar pequeñas cosas, pero dependemos de un entorno europeo. El 15-M fue importante, fue impulsor incluso de la Primavera Árabe. Vivimos un momento tan terrible de la humanidad que tenemos la sensación de que nos cuesta cambiar. Pero se van dando cambios. ¡El 8-M algún cambio tiene que traer!

Eduardo Galán: Nosotros no somos activistas. No aspiramos a cambiar nada de verdad, solo a contar la realidad e informar de cosas aberrantes o tocar los huevos al poder para que no pueda hacer ciertas cosas.

Darío Adanti: Te llamo a la desobediencia sin prometerte que ésta vaya a servir de nada.

Y llega el momento de la segunda explosión de sabiduría de Darío Adanti, a vueltas con la sátira, la comedia y sus admirados griegos.

Darío Adanti: Lo curioso es que en la comedia de Aristófanes, con la primera democracia ateniense, se permitía decir barbaridades contra el poder. Si el comediógrafo se cagaba en la puta Atenea no pasaba nada, otra cosa es que se dijera en la calle.

Eduardo Galán: Cuestionar la democracia, el poder, la judicatura desde la comedia.

Darío Adanti: Lo de la libertad de expresión hoy en España... Son delitos contra la injuria, el honor, es todo muy arcaico.

Eduardo Galán: Lo que hacemos a lo mejor aplaca un poco los ánimos.

Darío Adanti: … porque la gente en cualquier momento va a salir a quemarlo todo.

Mientras se preparan las antorchas, ellos continúan haciendo entrevistas a Dios, hablando del prepucio de Cristo, diseccionando las ramificaciones de la Púnica, exprimiendo el pozo sin fondo que les regala cada día la actualidad política española y defendiendo y reivindicando la sátira, la inteligencia y el humor, ¡otra vez perseguidos y condenados! Son disidentes ‘marCASPAña’.