“El día que entrevisté a Rosalía tuve claro que iba a llegar donde está ahora”

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texto MILO J. KRMPOTIC  foto SILVIA R. MAY

Si hay un experto en nuestro país sobre el apartado femenino de la música popular, ese es el periodista Toni Castarnado (MondoSonoro, Ruta 66, El País…), que en Ellas cantan, ellas hablan (Sílex) ha reunido nada más y nada menos que 101 entrevistas con cantantes de todos los estilos y todas las edades con un punto en común: el interés de sus historias. Desde Patti Smith hasta Martirio, desde Amanda Palmer y Macy Gray hasta Rosalía.

Comencemos por el principio: ¿qué te lleva, como periodista musical, a especializarte en la relación de las mujeres con la música? ¿Qué tiene de particular?

Me lo han preguntado muchas veces, y siempre digo lo mismo, la razón principal fue que me gustaban las voces femeninas que iba descubriendo. Y en los medios en los que colaboraba, como no era tan habitual que hubiese demanda por ese material, me proponían discos o entrevistas con mujeres que hacían música. Poco a poco, sin pretenderlo y ni siquiera darme cuenta, me fui especializando. Todo esto me llevó a escribir un primer libro sobre el tema hace diez años, y a partir de ahí, tras otras dos obras, lo he llevado a otro terreno, a montar ciclos, dar charlas y, sobre todo, a seguir aprendiendo e investigando.

Tus 101 entrevistadas abarcan diría que casi todos los estilos posibles. ¿Existe una actitud femenina respecto a la música, una sensibilidad especial quizá, independientemente de que luego se traduzca en un lúdico guitarrazo rockero o en un fado desgarrador?

Eso lo he discutido en multitud de ocasiones. Siempre me he encontrado con opiniones encontradas. Hay quien cree que sí y quien piensa que no. Yo sí creo que está presente, tanto la actitud como esa sensibilidad especial. Como bien dices, después se puede transformar de mil maneras, son muchos vértices y eso obedece a cualquier orden o estilo.

¿En algún momento de tu carrera has sentido que las mujeres (o alguna mujer en particular) dejaban de recibir la atención que merecían por el mero hecho de ser mujeres?

Seguro que hay casos. Según mi opinión, no es tanto un problema de atención como de visibilidad. Y de romper tabúes, los miedos, algo que sí se está haciendo ahora. De hecho, desde un principio el propósito principal de mis libros ha sido dar visibilidad a mujeres que por una razón u otra, no la han tenido, o al menos no la suficiente, la que merecían por talento. Es vital dar a conocer cada historia y sus vicisitudes, introducirte a descubrir canciones, discos que, a pesar de su calidad, quedaron en la sombra, ese es el gran objetivo. Por ejemplo, en Ellas cantan, Ellas hablan hablo con Mariola Membrives, Sabina Witt, Cathy Claret, Eva Fernández, Sol Escobar, La Yegros, Bedouine… mujeres que hay que reivindicar y que tienen cosas que contar.

¿De cuál de estas 101 entrevistas guardas mejor recuerdo y por qué?

Es complicado, pues cada una tiene su qué. De todas sacas una lectura, a veces más positiva y otras menos. Lo importante es que no se repita el mismo esquema, que cada una sea distinta, no repetir clichés. De las que ya tenía de archivo, quizás destacaría la que hice con Patti Smith. Por lo que narra, por su sabiduría, por ese carisma tan apabullante. De las que he hecho en exclusiva, destaco dos, la de Martirio y, por otro lado, la que hice con Núria Graham. Ambas destacan por el desparpajo, por la naturalidad, por la claridad en cada una de sus respuestas. También disfruté la charla con Leonor Watling, tenía el añadido del cine, mi otra gran pasión. Ella es muy ocurrente.

¿Y hubo alguna entrevista que te resultara problemática, que no fuera tan bien como hubieras deseado?

Y tanto. Recuerdo una muy complicada con Hope Sandoval, me contestaba prácticamente con monosílabos. Si bien, una vez la leí años más tarde, encontré que tenía encanto. O Laura Marling, que me cortó al decirme que no se sentía cómoda hablando de temas sobre mujeres con un hombre. Quien no me lo puso fácil, pues te exige mucho como entrevistador, fue Maria del Mar Bonet. Si bien hablamos de todo, fue interesante.

¿Quién falta en el libro? ¿A quién te hubiera gustado entrevistar y fue imposible?

Una espinita que siempre he tenido clavada es PJ Harvey. Creo que nunca la conseguiré. También me hubiese gustado Amy Winehouse… Para el libro perseguí entrevistar a Jane Birkin, pero al final no fue posible. Eso sí, en una rueda de prensa en el Primavera Sound conseguí hacerle dos preguntas, y ciertamente fue muy dulce y elegante. Tiene ese algo tan difícil de describir, ese aura.

¿Cuál fue la primera voz femenina, musicalmente hablando, que recuerdas haber oído?

No sabría decirte. Quizás alguna cantaora en casa de mis padres, allí se escuchaba mucho flamenco. Por mi cuenta y riesgo, el primer gran impacto lo sufrí con Tori Amos, con ella empezó todo. Y la obsesión que me persigue a perpetuidad es Billie Holiday.

¿Qué concierto femenino te ha impactado más a lo largo de tu carrera?

No me quito de la cabeza un concierto de Hole en Barcelona. No hacía mucho que había fallecido Kurt Cobain, y la gente le decía de todo [a Courtney Love, su viuda], le tiraba cosas. Y ella allí, imperturbable, aguantando a pesar de las circunstancias. Al empezar a tocar y a cantar desató toda la rabia, aquello me dejó impresionado. Una vez me propusieron entrevistarla, pero me la canceló unas cuatro o cinco veces. Aunque no sé hacia dónde me habría llevado una conversación con ella, supongo que hasta el delirio más absoluto. De lo que he visto en los últimos años, voto por Courtney Barnett, también Brittany Howard de Alabama Shakes.

¿Y qué voz femenina no abandona nunca tu tocadiscos/mp3/el reproductor que sea?

Algunas de las que he citado, Tori Amos, Billie Holiday, Marianne Faithfull… Últimamente recurro a artistas como Silvia Pérez Cruz o Rocío Márquez, me fascina el universo tan rico que atesoran, son mágicas.

¿Qué te parece el fenómeno Rosalía?

Yo estoy a favor, creo que es necesario. Lógicamente, y dada la dimensión que ha cogido, ahora tiene tantos seguidores como detractores. Yo defiendo su valentía, su visión global del negocio. A mí me encanta Los Ángeles, me gusta más en su vertiente flamenca más pura que en la urbana que defiende ahora. Recuerdo el día que la entrevisté, al salir de la charla, tras media hora cara a cara con ella, tuve claro que iba a llegar donde está ahora. Sobre todo porque ella tenía claro cuál era el camino para conseguirlo, sabía lo que quería. Definitivamente, había estado ante una gran estrella, si bien ella se mostró cercana, natural como la vida misma. Eso sí, me gustaría saber a qué Rosalía me enfrentaría ahora.