“Todos somos el resultado de nuestro pasado”

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Pablo de Aguilar muestra nuestra crueldad con los españoles judíos en “La sinagoga del agua”

 

 

Texto: ANTONIO ITURBE  

 

Pablo de Aguilar nos lleva a una España cruel y cerril que mira con una mezcla de desprecio y temor al diferente. Asistimos a la inquina con que se azuza a los judíos, que deberán convertirse al cristianismo o acabarán, años después, siendo expulsados del país. Es finales del siglo XIV, pero podría ser ahora. Nos relata la tremenda historia de Abraham, que dedica su vida a recuperar a su hermano pequeño, que le arrebataron de los brazos tras ser sus padres asesinados en una sinagoga por el grave delito de tener una religión distinta. Pero, en paralelo, unas excavaciones en el año 2007 en los restos de una antigua sinagoga judía en Úbeda conectaran pasado y presente. La mano de Pablo de Aguilar para dibujar personajes y tender hilos de diversa tensión entre ellos componen una novela ágil, documentada sin ser farragosa y que invita hábilmente a reflexionar sobre la manera en que nos relacionamos con los demás, ayer y hoy.

 

Siendo analista de software y con los mil líos que hay a nuestro alrededor con el uso de nuestros datos personales y el acecho de las corporaciones de internet… ¿por qué irte a buscar asuntos a hace cinco siglos?

No fui yo quien buscó esta historia, sino que ella me encontró a mí. Surgió en una visita a la verdadera sinagoga del agua, en Úbeda. Un lugar que, desde entonces, recomiendo visitar cada vez que surge la ocasión. Tuve la suerte de que la visita turística me la hiciera Andrea Pezzini y, mientras nos contaba la historia del descubrimiento de la sinagoga, yo me iba componiendo la estructura básica de lo que años después fue esta novela.

Tu conocimiento y afecto por el mundo hebreo es grande. ¿Hay alguna vinculación personal?

No, ninguna. En realidad, desconocía por completo la cultura sefardí. Ese fue uno de los motivos que me retenía para empezar a escribir la sinagoga del agua. Sabía que, si me ponía a ello, tenía mucho que aprender antes. Me hice con algunos libros y, otra vez la suerte, di con "Historia de una tragedia" de Joseph Pérez. También leí del mismo autor "Historia de los judíos en España". Y después, algunos más de otros autores. Pero los de Joseph Pérez fueron los que más me marcaron, especialmente el primero. Y creo que ese afecto viene de ese libro. 

Los cristianos actúan de manera obcecada y criminal contra los judíos y se llevan al pequeño David. Abraham se empeña durante  décadas en volver a su hermano perdido a la religión judía. ¿Las religiones causan más trastornos de los que arreglan?

Creo que los jerarcas de las religiones son los que causan más trastornos de los que arreglan. No creo que la religión en sí sea un mal. Ni mucho menos. Yo no soy religioso, pero tengo cerca gente que sí lo es y son personas buenas. No, el problema no es la religión, el problema es el fanatismo y los que manejan los hilos.

¿Los problemas de esa España intransigente y cruel con el diferente, puede tener alguna traslación a hoy día?

¡Huy! ¡Claro que sí! No somos tan salvajes como entonces. Quiero decir, que no salimos con el hacha a atizarle al vecino, por suerte. Algo hemos avanzado. Pero sí que tememos o vejamos al diferente. Y, además, parece que los tiempos que vienen no prometen muchas mejoras sino todo lo contrario. Podría parecerme increíble que, conociendo la historia que tenemos detrás, surjan determinados líderes y determinadas consignas y consigan el apoyo popular; pero, por desgracia, creo que nunca desaparecieron, solo estaban agazapados esperando su ocasión. Y ahora han salido envalentonados y tan chulos como siempre. 

¿Por qué una estructura que nos hace ir saltando en el tiempo entre lo sucedido hace 500 años y la actualidad? ¿No era arriesgado dividir la atención en dos focos?

Sí que lo era. Y era también una de las cosas que más temía. Además, me resultaba muy difícil establecer hilos comunes entre las dos tramas aparte de la sinagoga, que es el más evidente. Pero tenía que ser así. Desde aquella visita que he mencionado más arriba, supe que la estructura tenía que esta Una parte que contara cómo se iba descubriendo la sinagoga y otra que tratara de contestar (o no) a la pregunta de qué hacía una sinagoga junto a la casa de la inquisición.

La novela explica con detalle cómo actúa la Inquisición, la manera en que presiona, incita a la delación, manipula y condena a muerte. Tocas dos temas de los que en España muchos no quieren acordarse: los crímenes contra los judíos y la crueldad institucionalizada de la Inquisición… ¿No temes perder la opción a la medalla como patriota del año?

Si no con la novela, seguramente con una respuesta anterior. Si te dijera que no me importan los posibles ataques, te mentiría. Pero si te dijera que les temo, estaría siendo un presuntuoso. No soy tan importante. ¿A quién, aparte de a las tres efes (family, friends, fools) le importan mis opiniones? Abrí un blog que no tardé en abandonar que se llamaba "Esta es mi opinión, no la tuya". Pues eso, son solo mis opiniones. De todos modos, no nos flagelemos tanto. En el siglo XV no se hacían barbaridades solo en España. El mundo era distinto y no se pueden juzgar los actos de entonces con los ojos de hoy.

En los últimos tiempos asistimos al hecho (loable) de escritores hombres que colocan como protagonistas a mujeres. Aquí hay un protagonista masculino (Dante), pero los personajes fuertes son femeninos (Mara y Elena).  ¿La fragilidad de Dante es signo de un cambio en el arquetipo masculino?

El arquetipo masculino es un cliché. Y también lo han sufrido los hombres como Dante. Eso de no poder ser frágil por ser hombre debió, en el pasado, de ser duro para muchos. Y lo mismo digo en cuanto a las mujeres. Eso de no poder ser fuerte, tenaz o descarada por el hecho de ser mujer debía de ser muy frustrante. Yo creo que sí, que está cambiando. Ya ha cambiado bastante y todavía queda mucho por cambiar. Espero que no vayamos hacia atrás.

Dante estudió una carrera de Humanidades y su propio padre le pregunta “Y para qué te va a servir eso?”. Tú eres informático de profesión y escritor de corazón… ¿Crees que el desprestigio de las Humanidades en estos últimos años es reversible?

Pues, desgraciadamente, lo veo difícil. Ojalá me equivoque. Ahora ya no se estudia para conocer sino para trabajar. No es importante si un chaval es un apasionado de la Historia, ni lo feliz que pueda ser estudiándola, sino a qué se va a dedicar cuando termine. No, es mejor que estudie algo "con salida". Y ahí está la trampa. El mercado laboral se está especializando cada vez más y, aunque los jóvenes están más preparados que nunca, no saben más que antes. Conocen su especialidad a la perfección, pero no los saques de ahí. No me atrevo a ponerme conspiranoico y decir que al sistema le interesan aprendices de oficios muy cualificados e ignorantes en todo lo demás, pero a veces es lo que parece. 

Hemos dejado prácticamente extinguir el castellano sefardí. ¿Tenemos una deuda histórica con los judíos españoles?

No lo sé. Igual deuda no es la palabra. Las deudas son desagradables y crean resentimientos. Igual lo que deberíamos pensar es que es una pena perder cultura. Y el sefardí es una parte de nuestra cultura. Todos somos el resultado de nuestro pasado. Las sociedades también. No pensemos que debemos algo después de 500 años, pensemos que nos debemos a nosotros, ahora, no desde hace cinco siglos, nuestro propio patrimonio.