M.W. Craven: “En ciertas circunstancias, si no se da justicia, la única alternativa posible es la venganza”

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Roca Editorial nos presenta El show de las marionetas, la primera novela traducida al español del escritor británico M.W. Craven.

 

 

 

Texto: DAVID VALIENTE JIMÉNEZ Foto: ASÍS G. AYERBE

 

Con tan solo 16, M.W. Craven se alistó en el ejército y, tras pasar diez años recorriendo el mundo, decidió hacer sus pinitos dentro del complejo e inspirador mundo de la criminología. El show de las marionetas es de esas historias escritas de forma sencilla, pero que, sin embargo, no deja indiferente a ningún lector consagrado en el género de la novela negra, por los giros inesperados que se producen en la trama. Ambientada en Cumbria, hogar actual del autor, tiene como protagonistas a dos personajes: un veterano policía, llamado Washington Poe, y su inseparable compañera, Tilly, una joven cerebrito con dos doctorados y un amor insoslayable por las matemáticas, que producirá en el lector dolor de mandíbula a causa de sus ocurrencias disparatadas, pero también le hará sentir la tristeza que la soledad y el desprecio produce en los personajes sensibles y encerrados en su mundo de papel maché.

Ha escrito una novela en la que prima la hipocresía y altas dosis de bondad, ¿a qué se debe esta combinación?

En mi último trabajo fui director general de la Oficina de Oficiales de Libertad Provisional. Allí, vi mucha hipocresía, muchas puñaladas traperas, y eso que su labor es buscar el bien social; además hablé con otros oficiales de policía sobre mis sensaciones y comprobé que compartían mí mismo punto de vista. La oficina era un foco natural de conflicto que me ofrecía abundantes y diversos materiales para escribir una novela. La dosis de bondad tiene su origen en los intentos de encontrar el equilibrio en todo lo que escribo, por lo tanto, es mi antagonista necesaria. Y aunque la combinación que presento en mi libro parece pura ficción, no lo es. De hecho, en la vida real, las personas hipócritas pueden mostrar a sus amigos, incluso a desconocidos, pinceladas de bondad.

En su novela habla de “presiones desde arriba”, ¿conoce algún caso que haya recibido estas presiones y le haya servido de inspiración para armar la trama de su novela?

En Inglaterra, hay un caso de abusos sexuales, muy mediático, a un niño porque estaba implicado un político importante, Cyril Smith, que también lo estaba en otros casos de la misma índole. Es cierto que trató de presionar para que determinados testigos no fueran introducidos dentro de la investigación. También soy conocedor de casos en los que se han hecho presiones en momentos determinados de la investigación para que la posible financiación de las futuras campañas electorales no se viera dañada. Pero, en realidad, estos casos son la excepción y no la regla. Aun así, nunca debemos subestimar la capacidad de las personas para mantenerse en el poder.

¿Y lo hacemos? ¿Subestimamos su capacidad?

Sí, por eso se mantienen en sus cargos. Solo tienes que echar un vistazo a lo que ocurre en Estados Unidos, el Partido Republicano está manteniendo en la presidencia a un loco como Trump.

Define en varias ocasiones al protagonista, Washington Poe, un investigador veterano, como alguien que va a donde lo llevan las pruebas, ¿acaso no es lo que todo policía o investigador debe de hacer?

Claro que no. La carrera policial es como cualquier otra, una profesión más en la que la gente quiere medrar y además con rapidez, sin suicidios profesionales. Esto lo hacen solo aquellos que, o bien han resuelto muchos casos, o bien han hecho “muchos juegos de manos con las pruebas”. Con esto no quiero decir que no haya muchos oficiales excelentes que están en el cuerpo por vocación, claro que los hay, y muy buenos; pero estas personas, la mayoría de las veces, no avanzan en sus carreras porque molestan precisamente a quienes tienen la decisión de ascenderlos.

El show de las marionetasEn su novela nos muestra las competiciones que se producen durante la investigación, no solo entre los policías o investigadores, también entre los diferentes cuerpos de seguridad estatales, ¿qué hay de real en todo esto?

He exagerado esas aptitudes en el libro. Muchas veces la incompetencia es causa de mayores desastres que los egos exacerbados. Me viene a la mente un caso extraordinario por varios motivos. Quizá el más apasionante sea que el asesino, Ian Kevin Huntley, que mató a dos niñas de solo 10 años, colaboró en la investigación y los policías no se percataron de que él era el asesino hasta un año después. Se le hubiera detenido antes si la información que manejaba la policía del norte de Inglaterra, lugar donde trabajó anteriormente, hubiera llegado a las manos de la policía del sur. Este caso concreto no fue un problema de egos, sino de la mala comunicación y de la falta de medios tecnológicos. Fue un punto de inflexión que obligó a cambiar el sistema, ahora tenemos una base de datos nacional.

Se nota mucho que es un experto del método de investigación policial; en su novela, lo describe y lo analiza con gran soltura; también nos muestra el uso que el método hace de las nuevas tecnologías, como estas ayudan a los investigadores a resolver los casos. Soy consciente de que la tecnología ha revolucionado para bien la manera de resolver delitos, pero, aun así, ¿usted le pondría alguna pega al uso de la tecnología en el método de investigación policial?

Por supuesto que se le puede poner alguna pega. El uso de la tecnología en el mundo de la investigación criminal se relaciona sobre todo con la vigilancia. La vigilancia vulnera nuestras libertades porque cuanta más vigilancia hay, menos libertad tenemos. Londres es la ciudad con mayor número de cámaras en el mundo. Sus ciudadanos se sienten más seguros caminando por las calles, pero para conseguir esto han tenido que deshacerse de ciertas parcelas de su libertad. Tal vez, si la vigilancia quedara solo en controlar los paseos de la gente, la vulneración no sería tan grave. Pero no sucede así, se cruzan líneas que no se deberían de traspasar, generando problemas serios. Se ha llegado a leer mensajes de personas sin su consentimiento, violando el derecho a la privacidad y saltándose las leyes porque, obviamente, la ley no permite actos de este tipo y la ciudadanía tampoco creo que los toleren, al menos por ahora. Quién sabe si en un futuro, con el consentimiento de los ciudadanos, las leyes recojan la posibilidad de acceder a correos u otras fuentes de datos personales sin el conocimiento ni el permiso de los dueños.

¿Es partidario de la libertad o de la seguridad?

Es una pregunta difícil de responder. Cada vez que entro en mi coche las cámaras de las carreteras identifican mi matrícula y la envían a una gran fuente de datos, que documenta el trayecto que realizo y las infracciones de tráfico que cometo. Esto no me gusta y en realidad no tengo nada que esconder, no llevo ningún cadáver en el maletero. Los ciudadanos deben confiar en que a esa información se le dará un buen uso, aunque confiar en la tecnología demasiado, puede que nos haga perder el control sobre ella.

¿Qué significa para usted el Punto percontation?

Me encantaría poder usarlo en mi día a día. Tengo que enviar correos con tono educado a personas que no me caen bien. Desearía poder mandarles este símbolo para decirles: “¿Sabes qué? Te odio, te aborrezco” (risas). Ahora en serio. Es un símbolo interesante porque uno de sus significados es el sarcasmo y, aunque tenemos una mala concepción del sarcasmo, este no tiene por qué ser malo; el sarcasmo es también divertido e hilarante. Creo que la capacidad para señalar que algo no hay que tomárselo al pie de la letra nos proporciona una mejor visión del mundo, y más en la época de las redes sociales, en la que hemos perdido toda la capacidad para percibir matices irónicos. Esto ocurre sobre todo en Estado Unidos donde la ironía ha desaparecido; en cambio, en Europa respetamos mucho a la ironía, la apreciamos demasiado como para perderla.

¿Y por qué ha desaparecido la ironía?

Bajo mi punto de vista, por una simplificación de la información. La gente solo busca datos que encajen en su perspectiva del mundo, pero la capacidad del ser humano para buscar la verdad se está perdiendo. Se realizó un experimento social con la finalidad de saber si la gente realmente leía las noticias o simplemente sacaba sus conclusiones a través de la lectura del titular. El experimento demostró que la gente compartía el artículo sin tomarse la molestia de leer la noticia entera y, además, mostraban su indignación. En fin, la capacidad, no de todo el mundo, pero sí de una mayoría, de captar noticias falsas se está perdiendo y esto lo aprovecha gente como Donald Trump.

En su novela se puede percibir que a la venganza y a la justicia las separa una línea muy fina…

En el libro hay un momento en el cual el asesino dice que los actos cometidos por él no tienen que ver con la justicia, sino con la venganza. Por supuesto, el asesino no quiere llevar a los culpables ante el tribunal para obligarles a purgar sus crímenes, con sus actos solo busca hacer realidad su sueño de venganza. Pero esta es la perspectiva de uno de mis personajes. Por el contrario, mi punto de vista, que es el mismo de Poe, se basa en la justicia y la moral individual. La justicia no siempre casa con la ley, por este motivo, la moral de Poe le conduce a romper, en ocasiones, con la ley para hacer justicia; y dudo mucho que Poe recurra a la venganza, salvo que hagan daño a Tilly.

En una pregunta anterior hemos mencionado a una serie de “Intocables”. Por desgracia, no solo están en las novelas, son personajes de la vida real. Me gustaría saber si cree que los movimientos sociales de estos últimos años, pongamos como ejemplo el Me Too, han conseguido derribarlos del pedestal, o quienes han caído han sido los títeres

Creo que el movimiento Me Too ha hecho que los hombres perdieran gran parte del poder que regentaban. Es cierto que algunos segmentos han ignorado el Me Too y que prácticamente ni les importa; pero el Me Too ha logrado cambios significativos: ahora negar el testimonio de una mujer en un juicio o tacharla de mentirosa es más difícil que hace tan solo unos pocos años. A la par, estos logros sociales pueden ser interpretado como un fracaso porque han mermado nuestra capacidad de diálogo y, en casos extremos, como el inglés con el Brexit, ha generado una polarización social que definitivamente ha terminado con la cultura del debate; la izquierda ya no se enfrenta dialécticamente con la derecha, solo la ataca, y viceversa. Situaciones como estas, y esto te lo puedo asegurar por mi propia experiencia profesional, no producen cambios, ya que para que la sociedad cambie, debe de existir una fuente de diálogo e intenciones de sentarse a negociar. Y sin ninguna duda, esta situación favorece a los poderosos, quienes se aprovechan del conflicto para manipular a las personas.

¿Qué suele ganar al final de las historias: la venganza y la hipocresía o la justicia y la bondad?

En mi novela, al tratar con materiales tan oscuros, nunca encuentras la luz al final del túnel y aunque parece que hay algún tipo de venganza, nunca queda claro del todo. Lo que yo saco de esta historia es el comienzo de una amistad sincera y la tranquilidad de un alma desdichada.

Pero Poe aprieta el botón, finaliza la venganza.

Iba a terminar la historia antes de que apretara el botón, pero mi editor quería algún tipo de cierre. Al ser una serie, al principio de la segunda novela hago una breve explicación de lo que ocurrió al final del Show de las marionetas. Retomando el caso que te comenté de Cyril Smith, y para responder a tu pregunta con mayor claridad, muchas familias han tratado de hacer justicia sin éxito, creo que ya está en la segunda generación de familiares que siguen reclamándola…

Por lo tanto, ante la falta de justicia solo queda la venganza.

En ciertas circunstancias, si no se da justicia, la única alternativa posible es la venganza.