Hernán Migoya come mejor en Perú

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Hernán Migoya (Ponferrada, 1971) * Guionista de cómics, novelista y provocador cultural. * Armó la marimorena con la publicación de Todas putas: “Si en diez años no me han perdonado por eso, ya no lo harán en vida mía”. * Desaparecido del mapa desde hace año y medio, lo hemos localizado en Lima. * “Hace años que deseo matarme, y últimamente en España ese deseo era cada vez más acuciante. En Lima me lo paso muy bien, así que creo que es el lugar idóneo para vivir el tiempo que pueda antes de ceder al impulso del suicidio”. * “Si fuese estadounidense o francés, seguramente tendría un aura de escritor maldito, pero al ser español, estoy condenado a ser un apestado”. * “Como en España, [en Perú] falta más literatura fantástica y de géneros, porque la cultura se mira con la misma solemnidad que en nuestro país”. * “Aquí puedo ser catalán y español sin que nadie me haga sentir esquizofrénico. No necesito odiar a otro pueblo de mi propio Estado para reafirmar mi identidad. De hecho, espero poder ser peruano pronto también”.

 

texto ANTONIO ITURBE / foto MARTA CALVO

Guionista de cómics, novelista y provocador cultural, Hernán Migoya armó la marimorena con la publicación de Todas putas, obra no muy políticamente correcta. Desaparecido del mapa desde hace año y medio, lo hemos localizado en Lima. Y, por lo que cuenta, tardaremos en volver a verle el pelo.

 

¿Qué demonios hace Hernán Migoya en Lima?

Bueno, la verdad es que hace años que deseo matarme, y últimamente en España ese deseo era cada vez más acuciante. En Lima me lo paso muy bien, así que creo que es el lugar idóneo para vivir el tiempo que pueda antes de ceder al impulso del suicidio. A nivel profesional, en España me dejé las vísceras en mis dos últimas novelas, Quítame tus sucias manos de encima y Una, grande y zombi. Cuando vi que ningún crítico ni periodista se molestaba en leerlas, comprendí que jamás me perdonarían por haber escrito Todas putas. Si en diez años no me han perdonado por eso, ya no lo harán en vida mía. Si fuese estadounidense o francés, seguramente tendría un aura de escritor maldito, pero al ser español, estoy condenado a ser un apestado entre mis compatriotas. Así que no tenía sentido seguir viviendo en mi país.

¿Participas de la vida cultural limeña?

Claro. Al igual que en Barcelona, Madrid, o cualquier otro gueto artístico, en Lima también nos conocemos todos. Las reglas son las mismas que en España: sonreírse de frente, echarse flores por Facebook y destrozarse por la espalda en pequeño comité.

¿Qué se cuece literariamente en Perú a día de hoy?

La literatura peruana es especialmente efervescente: autores de todas las generaciones como Enrique Prochazka, Rafo León, Oswaldo Reynoso, Richard Parra y bastantes más, merecen ser leídos en todo el mapa hispanoparlante. Como en España, falta más literatura fantástica y de géneros, que se deje volar la imaginación, porque la cultura se mira con la misma solemnidad que en nuestro país, como si tuviese que lastrarse siempre con una coartada social para que sea aceptada. Sobra el mal llamado “realismo”, igual que en España. En ese sentido, Prochazka me parece el autor a reivindicar. Leerle es como ver el Conan el Bárbaro de John Milius narrado por Borges.

¿Echas de menos España? ¿Te veremos de vuelta?

No la echo de menos. En realidad, si mis padres no estuviesen vivos, no volvería nunca más a España. Pero ellos no han tomado un avión en su vida ni lo van a tomar ya, así que voy a visitarlos de vez en cuando. Aprovecho para ver a amigos íntimos y poco más.

¿Y qué te aporta Perú?

El Perú es un país muy hospitalario y su gente es muy generosa con el visitante. Además, aquí puedo ser catalán y español sin que nadie me haga sentir esquizofrénico. No necesito odiar a otro pueblo de mi propio Estado para reafirmar mi identidad. De hecho, espero poder ser peruano pronto también. El Perú está en construcción, no en desmoronamiento: todo está por hacer, no por deshacer. Por eso cualquier pequeña cosa que se aporte es muy apreciada, hay cierto espíritu constructivo y cierta atmósfera ilusionante.

¿Tienes algo en la cabeza, creativamente hablando?

Una novela nueva titulada La invención del amor, que es una crónica sobre un adicto al sexo y cómo la sociedad le ve como una amenaza y lo intenta aniquilar. También he escrito una novela de terror situada en el norte peruano, Misterio en la Laguna del Inca. Aparte de eso, estoy escribiendo guiones de cine para productoras peruanas y argentinas.