Eslava Galán: "Cervantes me da suerte"

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Juan Eslava Galán (Jaén, 1948). * Cervantes me da suerte. Mis dos novelas cervantinas han recibido premio”. * Ganó el Ateneo de Sevilla en 1994 con El comedido hidalgo y, ahora, Misterioso asesinato en casa de Cervantes ha sido galardonado con el Primavera. * Tras acceder a la documentación del proceso de Ezpeleta, que involucró al Manco de Lepanto y sus hermanas, decidió que el mejor camino para contar lo que se proponía era “la novela negra, que también me daba un pretexto para retratar la época y el momento histórico”. * "Cervantes vivía en una familia donde las mujeres sabían leer y escribir, algo insólito para la época. Había vivido en el extranjero y de esa vida tan intensa parte el que sea más profundo que los otros autores de su época y que sea un feminista antes de la letra”. * “Me hubiera hecho ilusión que se encontraran los huesos de Cervantes… Bueno, todos somos fetichistas… Pero tengo que decir que el trabajo que ha hecho el equipo de especialistas ha sido modélico, perfecto. Y esta ha sido una etapa intermedia, espero que habrá una segunda etapa en la que de ese paquete de huesos que tienen se puedan separar los de Cervantes”. * “Cuando escribo una novela cervantina, como esta, pongo algo más de mí, porque tengo un sentimiento íntimo de que estoy devolviendo algo a Cervantes".

 

texto BEGOÑA PIÑA foto ASÍS AYERBE

Juan Eslava Galán ganó el Ateneo de Sevilla en 1994 con El comedido hidalgo y, ahora, Misterioso asesinato en casa de Cervantes ha sido galardonado con el premio Primavera de Novela. “La dotación económica no es despreciable [100.000 euros en concepto de adelanto de derechos de autor], pero lo más importante del premio, de todos los premios, es que te dan lectores. Y la ilusión de un escritor, además de vivir de lo que escribe, es ampliar el número de lectores”, dice este andaluz, que ha conquistado el reconocimiento con una novela de un género muy de moda, el de misterio, aunque ambientada a principios del siglo XVII.

Valladolid, 27 de junio de 1605. Don Gaspar de Ezpeleta fue malherido en un altercado con un desconocido. Lo llevaron a casa de la viuda doña Luisa Montoya, donde aguantó moribundo dos días más. Alrededor de su muerte se sucedieron una serie de acontecimientos y se desplegaron rumores malintencionados que implicaron en los hechos a Cervantes y su familia. El escritor, que ya había publicado la primera parte del Quijote, terminó en la cárcel junto a sus hermanas, “las Cervantas”, su hija y su sobrina. Unos días después les dejaron en libertad por falta de pruebas.

En medio de aquel episodio real, Juan Eslava Galán –admirador confeso del Manco de Lepanto– ha introducido a uno de los personajes femeninos más logrados del autor del Siglo de Oro, el de Dorotea. Convertida en pesquisidora, esta se dedica a investigar el crimen del hidalgo y los hechos que salpicaron a Cervantes. “Me imaginé qué fue para él llegar a esa corte de Valladolid y que acabara con su familia en la cárcel. Debió ser terrible y deprimente. Y pensé que ahí había tema para una novela”.

 

Entre la literatura y la historia

De nuevo entre sus dos pasiones, la literatura y la historia, Eslava Galán conocía la existencia de toda la documentación del proceso de Ezpeleta y sabía que podía acceder a ella. Así que decidió que el mejor camino para contar lo que se proponía sería “la novela negra, que también me daba un pretexto para retratar la época y el momento histórico”.

“Puse a una mujer como protagonista porque dice mucho de Cervantes. Este vivía en una familia donde las mujeres sabían leer y escribir, algo que era insólito para la época, y eran independientes. Había vivido en el extranjero y tenía muchas experiencias. De esa vida tan intensa parte el que sea más profundo que los otros autores de su época y que sea un feminista antes de la letra. Por eso yo quería dejar constancia del mundo femenino que le rodeaba en su obra y en su vida”.

Misterioso asesinato en casa de Cervantes retrata a Dorotea, y a unas cuantas mujeres más, con inteligencia, brillo, independencia, aunque también deja espacio para las falsas beatas, así como para otros personajes despreciables, como políticos vendidos, asesinos a sueldo... “La naturaleza humana es la misma, lo que cambian son las costumbres”, sentencia Eslava Galán, que reconoce que en algunas cosas mucho no hemos cambiado. Y cierto desprecio por la cultura es una de ellas, “al menos en este país”.

 

Diatriba con Pérez-Reverte

Lope despreció el Quijote como entretenimiento barato”, dice el autor, que confiesa que esas “rencillas entre los artistas, que siguen existiendo hoy”, a él no le afectan porque no hace vida social, al menos dentro del circuito editorial. “Afortunadamente, tengo buenos amigos escritores, pero yo no participo en el mundo literario, estoy al margen de eso. Seguramente es por una cuestión de carácter, pero antes que ir a una tertulia, una pérdida de tiempo, prefiero quedarme en casa leyendo. Releo mucho y leo a mis amigos”.

Uno de ellos, Arturo Pérez-Reverte, a quien acompañó en la presentación de su novela más reciente, “la mejor que ha escritor hasta ahora”. “Tengo una diatriba con él. Yo le achacaba que tenía una visión demasiado negativa de la España actual, pero ahora me parece que se están invirtiendo los papeles y soy yo el que tiene la mirada pesimista”.

“Somos una democracia muy frágil, estamos mal formados políticamente y nos falta mucho rodaje, como el que tienen los ingleses o los franceses. La situación de la enseñanza es catastrófica, los políticos son cada vez más incultos… El panorama es más bien negativo”, aclara este escritor que añade: “Los que tenemos alguna responsabilidad intelectual ahora tenemos que arrimar el hombro, tenemos que abrir los ojos a la gente. Lo que nos toca hacer ahora es esto. Yo cada vez que tengo un micrófono delante intento expresar mi opinión”.

 

Los huesos de Cervantes

Y su opinión respecto de los políticos madrileños que han utilizado descaradamente a su adorado Cervantes –en este caso, los supuestos huesos del escritor– para hacerse publicidad electoralista, no es demasiado buena. “La verdad es que mi opinión es de lo más negativa. Los políticos siempre van a hacerse la foto. Aunque, por otro lado, si es necesario que tengan intereses electoralistas para aportar fondos a la cultura…”.

“A mí me hubiera hecho ilusión que se encontraran los huesos de Cervantes… Bueno, todos somos fetichistas… Pero tengo que decir que el trabajo que ha hecho el equipo de especialistas ha sido modélico, perfecto. Y esta ha sido una etapa intermedia, espero que habrá una segunda etapa en la que de ese paquete de huesos que tienen se puedan separar los de Cervantes”.

Eslava Galán no disimula nada su pasión por el autor de las Novelas ejemplares, a quien, dice, le debe su amor por la literatura. “Yo nací en una casa donde solo había dos libros, el de familia y un recetario de cocina escritor por un cocinero gallego”. Recuerda el autor que, en la escuela del pequeño pueblo de Jaén en que creció, “había un ejemplar del Quijote adaptado para niños y en clase nos lo íbamos pasando y leíamos un párrafo cada uno”. Desde entonces, cada cinco o seis años vuelve sobre la obra inmortal de Cervantes, “porque el libro no cambia, pero nosotros sí cambiamos y siempre descubro algo nuevo”.

 

Enseñar deleitando

“Cuando escribo una novela cervantina, como esta, pongo algo más de mí, porque tengo un sentimiento íntimo de que estoy devolviendo algo a Cervantes", confiesa Juan Eslava Galán, que reconoce que las reflexiones del caballero sobre la libertad o los consejos que da a Sancho Panza cuando este se va a ir a la ínsula Barataria son sus partes favoritas de la obra. “En eso se ve la profundidad que había en la persona de Cervantes”.

Ese extra de compromiso le lleva a efectuar una pequeña demostración de su dominio del castellano de la época, de las costumbres de entonces… pero sin olvidar la necesaria proximidad con los lectores de hoy, de los que él mismo dice que muchos no habrán leído nunca el Quijote. “Yo pasé unos años de mi formación en Londres y allí aprendí a hacer ensayos de divulgación, que es una cosa que aquí no se hace, se trata de enseñar deleitando. Por eso, yo intento en mis libros ser el primero en creerme la historia, para que luego se la crea el lector”.

“Me documento mucho antes de escribir fundamentalmente por eso, porque quiero creerme la historia que voy a contar. Hay muchos detalles en mis libros, de cómo eran los banquetes, el vestuario… que sé que es algo que el lector de hoy no necesita, pero que, en este caso, necesito yo. Todo eso lo pongo para creérmelo”, afirma Eslava Galán, que dice ignorar si esto le viene de su vocación de escritor o de la de historiador. “Empecé escribiendo historias muy noveladas o novelas con mucha historia porque nunca tuve clara cuál de las dos era mi vocación”.

Desde entonces ha ido construyendo una carrera literaria, hoy larga y exitosa, con títulos como En busca del unicornio, La leyenda del lagarto de la Malena y los mitos del dragón, El mercenario de Granada… Una trayectoria que seguirá ahora “con una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial o con un ensayo para el que ya tengo título, De El Bulli a los bancos de alimentos, o… Tengo tres o cuatro ideas. Esto es como las gallinas, que cuando se sacrifica una se ven los huevos en distintos estadios de formación”.