POESÍA: Voces del extremo, Vian y una de poetas oficiales

El Ateneo Riojano (Logroño) organiza este mes de marzo, desde el día 19 hasta el día 21, un encuentro de poetas que se juntan para celebrar la poesía, sin más y sin menos, bajo el lema de “Voces del extremo: poesía antidisturbios”, como reza el cartel que ilustra este texto. Así, serán entre voces locales y las llegadas de todas las partes de la geografía española un centenar como mínimo, según me cuentan. Ni que decir tiene que hay mucho y buen poeta por doquier. Además, sepan ustedes que se desplazan hasta la capital riojana, donde leerán sus versos en apenas diez minutos, si hay suerte, sin ayuda de ninguna clase. Y no solo esto, algunos de los poetas que se desplazan lo hacen como oyentes. Tiene mérito la cosa y tienen ganas estos poetas para alzar o escuchar esas voces del extremo, de aquellos que nacidos con ese don están ahí dando lo mejor de cada uno a los demás.

Espero no olvidar a ninguno: Txisco Mandomán, Mario Fernández, Manuel García, Nerea Ferrez, Pilar Gorricho, Miguel Correas, Ibón Zubieta, Asier Biota, Gonzalo S. Ildefonso, Mª Jesús Torralba, Inatxio Goldazarena, Jesús Miguel Alonso Chávarri, José Luis Pérez Pastor, Alberto Gil-Albert, Carmen Beltrán, Enrique Cabezón, Antonio de Benito, Patxi Balda, Mª José Jiménez, Jesús Vicente Aguirre, Sonia S. Román, Alberto Vidal, Santiago Hernáez Menea, María Karmo, Cassino Luz, Iosu Moracho Cortés, Juan Pardo, José Manuel Vivas Hernández, Joaquín Gómez, Jacob Iglesias, Gabriel Alejo Jacovkis, Ana Belén Martín Vázquez, Eladio Mendez, Francisco José Solé Ribas, Silvia Cuevas Morales, Amelia Díaz Benlliure, David González, Domingo Acosta Felipe, Javier Pérez Pinar, Antonio Crespo, Bernardo Santos, Chapu Valdegrama, Pedro Verdejo, Biel Vila, Jorge Espina, Montserrat Villar González, Maribel Tena, Ángel Guinda, David Bobis, Vicent Camps, Mª Ángeles Pérez López, Luis Felipe Comendador, Inma Luna, Esther Muntañola, Roberto Ruiz Antúnez, Carlos León Liquete, José Segovia Marín, Ana Alcaraz, Matías Escalera, Ángel Fernández, Rodrigo Garrido, Pilar Herranz Adeva, Conrado Santamaría Bastida, Alicia Es. Martínez, Paula Ensenyat, Roxana Popelka, Alberto García Teresa, Jorge M. Molinero, Mª Ángeles Maeso, Miguel Martínez López, Arancha Oteo, Javier G.M., Iván Rafael, Ana Pérez Cañamares, Uberto Stábile, Eddie Bermúdez, Felipe Zapico, Gsús Bonilla, Antonio Orihuela y Begoña Abad, y seguro que algunos y algunas poetas más. ¡Que ustedes lo disfruten, porque si algún día callan los poetas será el infierno peor imaginado!

 

'Poesía completa' de Boris Vian

Por fin, ya tenemos en español todos los versos reunidos de Boris Vian (Ville d’Avray, 1920-París, 1959), y, a tenor de su lectura, parece ser que vida y poesía formaban un todo inseparable en el autor de Escupiré sobre vuestra tumba (1946), y así lo hace notar, en las diecisiete páginas que tiene el prólogo y diecisiete de notas a esta edición bilingüe de su Poesía completa (Renacimiento), el traductor de la misma, el profesor y poeta aragonés Juan Antonio Tello (La Almunia de Doña Godina, 1965). Así pues, 195 poemas son los recogidos en este volumen que versiona la edición de 1999 de Librairie Arthème Fayard, que están repartidos en cinco poemarios, de los que solo dos vieron la luz en vida del autor. Estos poemas fueron escritos en los años 40 y 50 del siglo pasado.

Pero, si la obra poética de Vian no es importante en cantidad, sí lo es para este lector en calidad y más por el hecho de estar imbricada con y en toda su escritura, por lo que vida y poesía o poesía y vida, tanto monta, forman un todo diamantino. A pesar de que los críticos de su tiempo dijesen de sus novelas que eran poéticas y de su poesía que era demasiado prosaica.

Si, normalmente, es difícil traducir poesía y solo si eres poeta, en este caso y por las características del lenguaje poético de Vian ha tenido que ser una tarea más que ardua la que ha llevado a cabo Tello para encontrar soluciones a esos problemas que se le pudieron plantear y que no han debido de ser pocos, ante las expresiones y formas calamburescas, el lenguaje familiar y los divertimentos lingüísticos del francés, como bien cita.

Creo que ha realizado una sobresaliente traducción que vale la pena conocer. Y el lector que se acerque hasta ella encontrará ese espíritu de libertad que perfuma toda la obra de este ya clásico heterodoxo del siglo XX francés. Una poesía fresca, inmortal, que es capaz de (re)crear exclusivos y personales mundos, para “Abrir el paracaídas y dejarse caer…”.

El profesor Tello es un excelente traductor, como lo demostró ya en su versión de Euforismos (Los Libros del Señor James, 2011), de Julien Torma (1902-1933), compañero en el Colegio de Patafísica de Boris Vian, Raymond Queneau, André Marte y Jacques Prévert, entre otros. ENRIQUE VILLAGRASA

 

Poetas oficiales o el régimen del pienso

Esos que dicen que dicen

y nunca dijeron nada.

 

Esos que dicen que dicen,

y nunca dijeron nada,

patrones son del embuste

a través de sus palabras.

Esos que dicen que dicen,

y nunca dijeron nada,

hablan de buenos y malos

usando a las dos Españas.

Utilizan la mentira

como un arma sistemática.

Dicen que no a la derecha,

reniegan de la otra España,

pero al llamarlos Aznar

acudieron a su casa

a recitarle versicos

como putas más que santas.

Esos que dicen que dicen,

y nunca dijeron nada,

viven como marajás

y redimen a las masas.

Poetas de catecismo,

escaladores de cátedras,

jurados de muchos premios

donde colocan sus bazas.

Mamones de la política,

sectarios hasta en la cama,

eligen a sus mujeres

entre las grandes de España.

Esos que dicen que dicen,

y nunca dijeron nada,

comunistas de salón,

sentimentales de grada,

olisquean los billetes

como los de las sotanas.

Yo te traigo, tú me llevas

es su táctica canalla,

la aprendieron de su jefe

en la nombrada Granada,

cuando les daba doctrina,

cuando doctrina les daba

desde la Puerta de Elvira

hasta la de Bibarrambla.

Esos que dicen que dicen,

y nunca dijeron nada,

amamantados con sables,

adoctrinados en casa,

se subieron pronto al carro

de la España democrática,

colocaron sus peones,

los mismos de su mesnada,

en dirección al poder,

a su mesa y a su cama.

Con tan buenos resultados,

con tan buena martingala,

que hoy olemos sus morcillas

en toda la triste España,

en bares y puticlubs

de la progresía hispana.

Hoy sus chorizos engordan

y viven de sus patrañas,

y viven de sus mentiras

y viven de mil marañas,

cambiando líos y cuentos

en fantásticas hazañas.

Esos que dicen que dicen,

y nunca dijeron nada,

las palabras sustituyen

por la rodilla doblada.

Esos que dicen que dicen,

y nunca dijeron nada.

Manuel Ruiz Amezcua, Palabras clandestinas, Madrid, Huerga y Fierro, 2015.

 

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
términos y condiciones.

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios