Barcelona. Libro de los pasajes

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BARCELONA.LIBRO DE LOS PASAJES

Jorge Carrión

Ed. Galaxia Gutenberg

340 pág. 21,90€

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Los pasajes comerciales del siglo XIX”, escribe la crítica Susan Buck-Morss, puede definirse como “la réplica de la conciencia interna”, como “el inconsciente del sueño colectivo”. ¿Qué son y qué representan los pasajes en el siglo XXI? Para Jorge Carrión, el pasaje funciona “como detalle de la ciudad moderna. El pasaje como nota a pie de página. Como túnel que nos lleva a lo que hay debajo de la página, del texto urbano, a sus ruinas enterradas, a sus lodos fértiles”. Sus palabras como las de Buck-Morss son palabras de un lector de Walter Benjamin, de alguien que no sólo ha asimilado la lección que Benjamin legó en su inacabado Libro de los pasajes, sino que busca y encuentra en la imagen del pasaje un lenguaje nuevo para narrar tanto la ciudad contemporánea como la experiencia urbana, una experiencia que pasa inevitablemente por el filtro de la escritura. Barcelona. Libro de los pasajes no es o, por lo menos, no es simplemente un libro sobre Barcelona, sino un libro que se interroga sobre cómo narrar la Barcelona del XXI. Y preguntarse cómo narrar la ciudad es, ante todo, preguntarse sobre los relatos configuran la Barcelona actual, sobre esos relatos que, como los pasajes, son textos/espacios fragmentados en medio de una totalidad que no se puede apreciar sino desde la discontinuidad. “el fin de la narración coincide con la llegada de una nueva cultura de sensaciones fragmentadas que, remplazando el juicio heredado de la tradición, descompone la historia en una serie de presentes sin pasado ni futuro”, escribe el crítico francés Dahan-Gaida y su anotación, involuntariamente, traza el recorrido que va del maestro -Benjamin- al discípulo -Carrión-, que asume la descomposición de la historia para restaurarla, consciente de la imposibilidad de toda totalidad, en un presente donde los tiempos se superponen. El pasaje, a través de las placas que los nombran, de la historia popular e institucional que conservan y de las prácticas (o ausencia de ellas) del presente, condensa el pasado y el futuro en un presente, convertido en un mero instante que solo la escritura, una forma más de transitar el espacio, puede aferrar. “Hugo y Merimée dan a entender hasta qué punto las transformaciones de Haussmann les parecía a los parisinos un monumento al despotismo napoleónico. Los habitantes de la ciudad ya no se sentían en casa; comienzan a tomar conciencia del carácter inhumano de la gran ciudad”, anotaba Benjamin y las percepciones de los dos autores - ¿quizá habría que decir la percepción de Benjamin? ¿Anotar citas ajenas no es una manera de anotarse a sí mismo? – son hoy una realidad consolidada o, incluso, de una realidad ya pretérita en cuanto superada por los acontecimientos, por la constante reformulación de una ciudad que expulsa a quien la habita y que ha asimilado, cuán máquina centrifugadora, los mecanismos inhumanos, convertidos hoy en razón de ser de la ciudad. Barcelona. Libro de los pasajes es un ensayo que no sólo se interroga sobre el lenguaje de la ciudad, sino que busca reformularlo: el pasaje se convierte, entre otras cosas, en el espacio apartado desde dónde mirar críticamente el mapa urbano y sus fenómenos. Rescatar la figura del pasaje es un gesto de reivindicar una ciudad que no sólo necesita ser narrada, sino que exige nuevos narradores y nuevos lenguajes para que no quede presa por la palabra única del poder. 

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