La azotea

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LA AZOTEA

Fernanda Trías

ed. Tránsito

140 pág. 15, 90€

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es cierto que aquí venimos a destacar libros, a recomendar títulos para una semana de lectura, sin embargo sería injusto y decididamente muy poco apropiado recomendarles la lectura de La azotea de Fernanda Trías sin antes mencionarles a la editorial que ha hecho posible que llegue a las librerías españolas la novela de la escritora Uruguaya. Sol Salama es la responsable de que el público lector español pueda descubrir a Fernanda Trías así como a Caroline Lamarche, cuya novela La memoria del aire es el segundo título por el que apuesta Salama desde su recién creada editorial Tránsito. El objetivo de Tránsito, en palabras de la propia Salama a la agencia EFE, es publicar “literatura española y extranjera unida a la memoria, a lo vivido, a la primera persona, que flota entre la ficción y la no ficción. Literatura capaz de sacudir al lector, de atravesarle, de producir un cambio en quien la lee". El tópico dice que el nacimiento de toda nueva editorial es una buena noticia. Bueno, quizás haya que matizar, puesto que si una editorial es su catálogo, la buena noticia la encontramos solo cuando la nueva editorial que nace es capaz de ofrecer, a través de su catálogo, títulos que vengan de verdad a llenar un vacío, títulos a través de los cuales descubramos voces literarias nuevas y potentes, títulos capaces de hacernos mover de nuestro sitio, capaces de despertar el interés del lector más exigente. En este sentido, sí podemos decir que la aparición de Tránsito es una buena noticia, porque lo que ha demostrado Salama con sus dos primeros títulos es que su objetivo va mucho más allá de introducir libros en el mercado, su objetivo es editar, publicar y dar a conocer títulos y autores para lectores que amen la literatura, para paladares que no se conforman con cualquier cosa, para todos aquellos que buscan en los libros una literatura que merezca tal apelativo.

Hecha esta introducción, ahora sí toca hablar de La azotea: “El mundo es malo. Las calles son peligrosas y no se puede confiar en la gente. Así le fue a Julia. Por eso quise proteger a papá, aunque él nunca lo haya entendido”, afirma la protagonista de La azotea, una obra que tiene la fuerza narrativa del relato y la extensión de una novela corta. Sin embargo, poco importa a qué género se inscriben las obras cuando tienen la calidad de La azotea, una narración claustrofóbica, no solo por el escenario cerrado en el que se desarrolla la acción, sino por la propia narración. Trías consigue encerrar el lector a través de un lenguaje y a través de la estructura circular: acabar donde se había empezado, un eterno retorno como lo son los días de los protagonistas, como lo es el discurso de la protagonista, atrapada en un lógica tan perversa como su deseo de proteger a su padre y a su hija. Hay algo de Kafka en la obra de Trías, pero también hay algo de Beckett, porque, al fin y al cabo, y algo de absurdo, de ese absurdo que, sin embargo, esconde una realidad trágica, una realidad que no solo puede expresarse a través de la metáfora, hablando sin hablar.