Marta Navarro (Zaragoza, 1965) es una poeta sin complejos y mira de frente a la sociedad que le ha tocado vivir y no se calla. Escribe poemas. Escribe versos. Y todo bajo el paraguas del sentido común crítico. Ella busca que sus lectores vean en sus versos esa luz disidente, provocadora, agitadora de conciencias. Posiblemente, sea esta poeta una de las voces más significativas de la crítica ante el neoliberalismo que campa a las suyas por doquier. Poeta donde su vida también es de puro compromiso por el otro. Es una forma de estar aquí, de entender la vida, que vale la pena vivirla desde ese prisma contestatario: hilvana de forma magistral sus versos sin vanidad contra los egoísmos y las prepotencias. Seguramente esta poeta utiliza el verso para distanciarse de ella y acercarse al otro. Enrique Villagrasa.

 

Cambiar el paisaje

Después de la guerra

todos queríamos cambiar de paisaje.

Yo le pedí a los dioses de lo imposible

que el norte se transformara en sur.

Mis hermanas pidieron ser bosque

en lugar de ser madres.

 

El cementerio le pidió a la muerte

convertirse en una humilde cafetería de barrio,

en un libro de aventuras

o en el sonido de la lluvia

golpeando el cristal

en una mañana de domingo.

 

Pero a veces la vida se burla de nosotros

e intercambia nuestros deseos

y, mientras yo me transformo

en un libro de aventuras,

mis hermanas se convierten

en una cafetería de barrio

y la muerte, en la lluvia que nos mira

a través de la ventana.

 

Y allí convivimos todos.

 

Marta Navarro. Hijas de la tormenta.

 

Hijas de la tormenta

Marta Navarro

Los libros del Gato Negro

96 págs. 10€