“Siempre tendremos 20 años” y “Regreso al Edén”, dos novelas gráficas que nos invitan a reflexionar sobre nuestro pasado, el de nuestros padres y el de nuestros abuelos.

 

Texto: Manu GONZÁLEZ  Ilustración: Paco ROCA

 

Han coincidido en las librerías dos novelas gráficas nacionales que comparten los recuerdos familiares de sus creadores y nos invitan a conocer los secretos, esperanzas y tragedias de toda una generación de familias que vivieron las desgracias de la posguerra española. Se trata, además, de dos de los mejores autores que publican actualmente en España, el valenciano Paco Roca y mi paisano de L’Hospitalet de Llobregat Jaime Martín. Las dos obras también son secuelas, tercera parte en el caso de Martín, y una especie de continuación estilística de la exitosa La casa de Roca (Astiberri, 2015). Los dos, por supuesto, son de los mejores cómics publicados durante 2020.

Siempre tendremos 20 años es la continuación lógica a Las guerras silenciosas (Norma, 2014) y Jamás tendré 20 años (Norma, 2016). Publicada antes en el mercado francés, esta novela gráfica sigue la historia de la familia materna de Martín, que también era protagonista en la historia que este le dedicó a la larga y fatigosa mili de su padre en tierras marroquíes en Las guerras silenciosas. La Guerra Civil que perdieron sus abuelos era protagonista de la dura Jamás tendré 20 años, mientras que el propio Martín asume el rol protagonista mostrándonos cómo la generación del baby-boom creció y gestionó sus esperanzas y miedos tras la muerte del dictador Francisco Franco. Como en la obra anterior, Martín abandona los saltos temporales y narrativos que tan bien aplicó en Las guerras silenciosas para entregarnos un fresco notable sobre qué significó ser joven durante la Transición y los primeros años de la década de los ochenta con el que se podrá sentir identificado cualquier lector nacido entre 1965 y 1975. Un cómic imprescindible que continúa las historias del extrarradio barcelonés con las que el propio Martín se hizo famoso a finales de los ochenta y primeros noventa: Sangre de barrio y Los primos del parque.

Paco Roca es, seguramente, uno de los mejores narradores gráficos que tenemos en este país. Lo ha demostrado con creces en obras históricas como Los surcos del azar (Astiberri, 2013) o El invierno del dibujante (Astiberri, 2010). Pero son las obras que tratan la desfragmentación de la memoria las más interesantes. Tanto a nivel literario como en su narrativa gráfica. Todo comenzó con Arrugas (Astiberri, 2007), la obra que lo cambió casi todo en el panorama comiquero nacional, cuyo gigantesco éxito abrió las puertas a una nueva generación de artistas españoles. Como si se tratase del mismísimo Ingmar Bergman en Fresas salvajes, Roca trataba la enfermedad del Alzheimer tan poética como rotundamente en su andamio narrativo. Esta desfragmentación de la memoria, como fantasmas que se introducen en el relato presente, continuó con La casa, que trataba sobre el fallecimiento de su padre, aunque estuviera tan cerca del territorio de la ficción como de la propia biografía. Con Regreso al Edén, publicada por Astiberri, Roca, como Martín, se aleja de la ficción para contar la durísima posguerra de su madre y su familia materna a través de una deteriorada fotografía antigua en blanco y negro. Regreso al Edén es una de sus mejores novelas gráficas y tiene el principio más brillante que he visto nunca en un cómic.

Tanto Martín como Roca han abierto las puertas de su casa y nos han enseñado parte de su álbum familiar. De hecho, muchos lectores sabrán más en la actualidad sobre las familias de estos dos brillantes narradores que sobre la suya propia. Porque Siempre tendremos 20 años y Regreso al Edén también nos invitan a reflexionar sobre nuestro pasado, el de nuestros padres y nuestros abuelos. Aún estamos a tiempo de interesarnos sobre nuestra historia familiar para preservarla y guardarla como si fuera un tesoro único.